
El uso de inteligencia artificial generativa en entornos laborales creció de forma acelerada durante los últimos años. Equipos de legales, áreas de recursos humanos y organismos públicos utilizan herramientas de IA para resumir documentos, redactar textos o agilizar tareas cotidianas. Junto con esa adopción apareció un fenómeno que preocupa cada vez más a especialistas en privacidad, el Shadow AI.
Este término hace referencia al uso de herramientas de IA por parte de colaboradores sin supervisión ni autorización formal de las áreas de tecnología o seguridad. En la práctica, ocurre cuando alguien copia y pega contratos, expedientes, legajos o documentación cosensible en plataformas públicas para obtener respuestas más rápidas. El problema es que, al hacerlo, la información sale de la organización y pasa a procesarse en servicios externos sobre los cuales muchas veces no existe control ni trazabilidad.
“Muchas organizaciones todavía creen que el riesgo está en un ciberataque externo, cuando en realidad hoy gran parte de la exposición ocurre por el uso informal de herramientas de IA dentro de los propios equipos”, comentan desde Puzzle AI, la empresa que desarrolla Privacy AI Studio.
Dependiendo de las condiciones de cada plataforma, los datos cargados pueden almacenarse, revisarse o incluso utilizarse para entrenar futuros modelos. Esto implica riesgos legales, reputacionales y operativos para empresas e instituciones.
Especialistas coinciden en que prohibir el uso de IA no suele funcionar, pero el verdadero desafío es construir políticas de gobernanza y ofrecer alternativas seguras que permitan aprovechar la tecnología sin comprometer la privacidad de la información.
En ese sentido, Privacy AI Studio fue diseñada para resolver uno de los principales desafíos actuales: cómo aprovechar herramientas de IA generativa sin que la información contenida en la documentación salga de la infraestructura de la organización. Además opera on-premise, es decir, se instala y ejecuta dentro de los servidores de la propia organización, sin depender de servicios externos ni de infraestructura en la nube.
La plataforma permite procesar archivos PDF, Word y otros documentos de texto DOCX, ODT e imágenes de texto (JPG/PNG).. A través de motores de procesamiento de lenguaje natural, el sistema detecta automáticamente datos como firma, lugar, números de legajos, razón social, o cualquier otra entidad configurable según las necesidades de cada institución.
Cada documento procesado en Privacy AI Studio deja un registro completo: qué archivo ingresó, qué usuario intervino, qué datos fueron detectados y modificados, y bajo qué condiciones se generó el resultado. Esa trazabilidad es lo que permite a las organizaciones demostrar, ante una auditoría interna o un control regulatorio, que el tratamiento de la información se realizó de forma controlada y supervisada.
Para conocer más se puede conocer más sobre la plataforma en privacyaistudio.com y seguir a Puzzle AI, la empresa que la desarrolla, en redes sociales: @thepuzzle.ai

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